martes, 5 de mayo de 2009

Barreras Comunicacionales




Barreras en la Comunicación

El proceso de comunicación no es fácil y se pueden cometer errores en todas las etapas del proceso. Debemos tener claro esto cuando adquirimos el rol de comunicadores en cualquier momento de nuestra vida labora y profesional, Cualquier cosa que bloquee el significado de lo que se está comunicando o que impida que el receptor lo entienda se considera una barrera en la comunicación. Estas barreras pueden clasificarse en dos categorías principales.

Barreras internas de la comunicación: Que son propias de los receptores que de manera voluntaria, y otras de forma involuntaria, no recepcionan adecuadamente la información, interpretando mal, desviándola o haciendo que la comunicación se pierda, dentro de este tipo de barreras internas podemos mencionar:

Diferencias culturales o de género entre el emisor y el receptor

Debido a que vivimos en una sociedad plural, las diferencias culturales y de género en nuestra actitud frente a ciertas cosas, gestos y tiempos pueden hacer el proceso de comunicación mas complicado.

No escuchar

El receptor no esta interesado en lo que se esta comunicando, no presta atención y solo escucha lo que quiere oír e ignora las señales no verbales.

Juicios

Los estereotipos, prejuicios e ideas preconcebidas sobre el emisor o la información que se esta intercambiando bloquean el significado de la información.

Suposiciones
Suponer que la otra persona o personas piensan lo mismo que usted sobre el contenido de lo que se esta comunicando.

Historial de la relación
Pensar en como acabaron las conversaciones previas con la misma persona o en la relación que se tiene con esa persona puede afectar a su manera de enfrentarse a conversaciones venideras.

Barreras externas de la comunicación: Entendidas como aquellas que ocurren sin intención por parte del sujeto y que tienen que ver con factores del entorno que rodea a los sujetos de la acción comunicacional y que en definitiva provoca que la comunicación se pierda o falle. Entre estos tipos de barreras podemos mencionar:

Ruido exterior

El ruido de la calle, otras oficinas, teléfonos, faxes, etc., puede impedir entender el significado de lo que se esta comunicando.

Señales no verbales
Si las señales no verbales como gestos faciales, el contacto visual, la apariencia, no complementan lo que se esta comunicando, el significado puede verse distorsionado.

Información irrelevante / demasiada información
La información que no sea especifica o clara o que no este relacionada con lo que se esta comunicando puede constituir una barrera para la comunicación eficaz.

Medio inapropiado
Seleccionar el medio erróneo, como podría ser enviar una carta formal para pedir a un compañero que se reúna con usted cinco minutos, puede conducir a malentendidos.

Presión de tiempo
Tratar de comunicar un asunto importante bajo presión de tiempo constituirá una barrera tanto para el emisor como para el receptor.

Lenguaje técnico
La elección de palabras o imágenes usadas para comunicar afectan a la comprensión. No todo el mundo entiende igual los distintos términos y palabras.

Todas estas barreras de una u otra manera impiden el logro de la eficacia comunicacional, entenderlas y saber solucionarlas es un tema que nos debe importar, en una época cargada mediaticamente y donde tanta información provoca en los perceptores una suerte de "aburrimiento" o saturación de información, debemos ser capaces de crear medios de control que eviten o que reduzcan los ruidos comunicacionales.


Fuente: Apuntes Comunicación Organizacional, UST 2002.

martes, 24 de febrero de 2009

2009, Un Nuevo año Académico, Un Incierto Año Laboral

Comenzamos a dejar atrás las vacaciones y nos preparamos para emprender un nuevo año académico y laboral lleno de desafíos, temores e incertidumbre marcadas por un extraño y convulcionado panorama económico mundial que inevitablemente ha llegado y no de muy buena forma, para quedarse al menos, según los expertos hasta fines de 2010.
Los consejos han sobrado al menos en los medios de comunicación, con una enorme y majestuosa sobervia digna de quien realiza doctorados en economia y se jacta de tener la panacea al fin de cuentas solo queda claro que apretarse el cinturón reduce el estrés de nuestros bolsillos, esperemos que esa sea una de las alternativas. sin embargo no puedo dejar de manifestar mi molestia ante algo que durante tantos años se instauró como lo que "debia ser" frases como: "El mercado se regula solo" (esa ley no se puede aplicar en materias como Educación, Salud, Vivienda y otros) o "El estado no debe intervenir en los asuntos entre privados" (¿No?) son frases viejas sin ninguna validez hoy en dia. El colapso financiero nos da la razón a quienes alguna vez tuvimos el atrevimiento de dudar de todos estos tipos que llenan Casa Piedra con seminarios llenos de contenido y saber provenientes de las mas prestigiosas y destacadas universidades (en su mayoria Estadounidenses) que nos dan y lo peor de todo, es que nos seguirán dando cátedras de cómo debe funcionar el orden económico mundial aun cuando a ellos, no merefiero literalmente a ellos, si no a los aldeanos del mundo, se les está cayendo la vida igual como a los paises se les caen sus economías.
Esperemos que este año 2009 sea un año provechoso para aprender de los errores y que tambien nos sirva para dar un paso adelante (aunque con mucho esfuerzo) en la construcción de nuestros sueños a las puertas del Bicentenario de nuestro País y que seamos capaces de salir sabiendo que no existen gurues en la economía mundial y tampoco en la economia regional.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Resiliencia, ¡ Lo que no te mata te fortaleze !



En física, resiliencia (del inglés resilience o resiliency) es la característica mecánica que define la resistencia de un material a los choques. Se identifica por un número que caracteriza la fragilidad de un cuerpo (o sea, su resistencia a los choques); así, la fragilidad es tanto menor cuanto mayor es la resiliencia. (wikipedia.org)

En ingeniería, la resiliencia es una magnitud que cuantifica la cantidad de energía, que absorbe un material al romperse bajo la acción de un impacto, por unidad de superficie de rotura.
El Mercurio elaboró un artículo acerca del tema: “La resiliencia es una palabra prestada de la física, y alude a la capacidad de un material de recobrar su forma y tamaño originales después de haber estado sometido a altas presiones. Por analogía, a mediados del siglo pasado las ciencias humanas comenzaron a utilizar este término para referirse a la facultad que permite a las personas sobreponerse a situaciones adversas e, incluso, sacar beneficios.”
Agrega el artículo: “Es probable que esta capacidad sea tan antigua como la humanidad misma, sin embargo, ha sido en los últimos años que la Psicología le ha hincado el diente a fondo, pues se la considera un concepto fundamental de prevención en salud mental. Las investigaciones actualmente apuntan a alcanzar un conocimiento más sistemático de la resiliencia, con el propósito de darle una aplicación más práctica, explica la Psicóloga María Angélica Kotliarenco.”


Al ser una noción afín al concepto psicológico de la resistencia que presentan algunos adolescentes a sucumbir ante las adversidades que les ofrece la vida, fue incorporado al campo de la psiquiatría. La hipótesis en la que se basan los investigadores es que ciertas características o condiciones personales o del entorno son capaces de neutralizar o moderar los efectos de la exposición al riesgo. Se demostró que la resiliencia no se adquiere evitando riesgos, sino mediante el control de la exposición a los mismos (sería algo comparable al proceso de vacunación y la consiguiente adquisición de inmunidad corporal frente a determinadas enfermedades). De esta manera puede explicarse por qué algunos adolescentes, en circunstancias muy adversas, con deterioro familiar, entorno de drogadicción y delincuencia, consiguen sobreponerse a estas negativas condiciones de vida y salirse de ellas (lo que se ha dado en llamar "el orgullo de sobrevivir" en un estudio sobre hijos de alcohólicos).

La resiliencia significa que cada persona puede hacer mucho por influir en lo que le sucede, para modificar su propio destino, creando nuevos marcos de referencia (reframing). Así, por ejemplo, para algunos jóvenes de medios desfavorecidos, el ingreso temprano en las Fuerzas Armadas ha resultado ser un factor protector para la vida futura; también es importante la influencia protectora de una relación de pareja armoniosa con personas que confieran estabilidad a jóvenes en circunstancias difíciles. En estos estudios sobre la resiliencia se encontró que, en general, los jóvenes que planificaron su vida (profesión, matrimonio, etc.) tuvieron más probabilidades de tener una adolescencia sin problemas. Retrocediendo a etapas anteriores de sus vidas, los resultados mostraron que para los niños de medios desfavorecidos las experiencias positivas en la escuela hicieron posible esta planificación. Sin que sean aún bien conocidos los mecanismos que influyen en estas decisiones, lo más probable es que el éxito en un determinado contexto (por ejemplo, el escolar) confiera a las personas sentimientos positivos de autoestima y eficacia que hacen más probable que tengan la confianza necesaria para tomar medidas que les permitan salir airosas de las pruebas que la vida les depare en otros contextos. Cabe observar que las experiencias positivas en la escuela (al menos para el grupo estudiado por estos investigadores) no tuvieron que ver con el éxito académico, sino que fueron muy variadas, se extendieron desde el éxito en el deporte, la música, las artes y los oficios, hasta las posiciones de responsabilidad social dentro de la escuela. De esto se desprende que la agradable experiencia de un éxito probablemente ayude a mejorar los aspectos personales que fomentan la resiliencia.


Fuente: PROYECTOPV.CL

martes, 3 de junio de 2008

Maslow y El Orden Jerárquico de las Necesidades




MASLOW elaboró una teoría de la motivación con base en el concepto de jerarquía de necesidades que influyen en el comportamiento humano. Maslow concibe esa jerarquía por el hecho de que el hombre es una criatura cuyas necesidades crecen durante su vida. A medida que el hombre satisface sus necesidades básicas, otras mas elevadas ocupan el predominio de su comportamiento. Las necesidades tienen la siguiente jerarquía:

Necesidades fisiológicas: aire, comida, reposo, abrigo. etc.

Necesidades de seguridad: protección contra el peligro y las privaciones

Necesidades sociales: amistad, pertenencia a grupos etc.


Necesidades de estima: reputación, reconocimiento, autorespeto, amor, etc.

Necesidades de autorealizacion: realización del potencial, utilización plena de los talentos individuales, etc.

Esta jerarquía de necesidades presenta una configuración piramidal como la vemos al comienzo del artículo.


Necesidad de auto realización
Necesidad de estima
Necesidades sociales
Necesidades de seguridad
Necesidades fisiológicas



Además, las necesidades, los valores sociales y las capacidades en el individuo varían con el tiempo.


No obstante esas diferencias, el proceso que hace dinámico el conocimiento es semejante en todas las personas. Es decir, a pesar de que los patrones de comportamiento varían, el proceso que los origina es básicamente el mismo para todas las personas. En ese sentido, existen tres premisas que hacen dinámico el comportamiento humano.
I. El comportamiento es causado: Existe una causalidad del comportamiento. Tanto la
herencia como el ambiente influyen de manera decisiva en el comportamiento de las personas, el cual se origina en estímulos internos o externos.
II. El comportamiento es motivado: En todo comportamiento humano existe una finalidad. El comportamiento no es casual ni aleatorio, siempre está dirigido u orientado hacia algún objetivo.
III. El comportamiento está orientado hacia objetivos: En todo comportamiento existe un impulso, un deseo, una necesidad, una tendencia, expresiones que sirven para indicar los motivos del comportamiento.
Fuente Apuntes, hipervínculos con monografias.com, RR.PP, UST 2004-2007

viernes, 30 de mayo de 2008

El Ello, El Yo y El Súper Yo


Saber cómo opera la mente humana es bastante complicado, algunos autores han dividido la psiquis en tres partes: Ello, yo y súper yo.
Anexamos a estos conceptos el término represión, elemento de “renuncia del placer” que se encuentra muy presente en el psicoanálisis Freudiano.

El ello es la parte oculta de la personalidad, corresponde a la primera manifestación de la mente humana, es decir, el estado mental del recién nacido. En esta división no son válidas las leyes lógicas del pensamiento consciente, el ello solo busca la satisfacción de los impulsos orgánicos, no encontramos aquí prácticamente noción del tiempo y no hay noción de lo que está bien o mal. Es una "maquina de crear impulsos para su ego”.

Aquí se encuentran todos los datos almacenados desde que hemos nacido, y hasta incluso algunos recuerdos del vientre de la madre, y del momento del parto, momento bastante determinante en el desarrollo posterior del niño o futuro adulto. En esta división de la mente al no haber noción del bien y el mal, no se encuentran conflictos, lo único que hay aquí son impulsos y gran cantidad de información. Aquí es donde se comienzan a formar nuestros pensamientos, que son en su momento inicial tan solo impulsos a satisfacer una necesidad, del organismo.

El yo es lo que esta en contacto con la realidad, corresponde a la parte consciente del ello, o una parte más exterior o la que se ha modificado por estar en contacto con la realidad. Por ejemplo si nos encontramos en el medio de un almacén comprando productos y nuestro cuerpo pide renovar energías, el ello lo notará y comenzará a mandar impulsos para comer, porque sabe que estamos rodeados de comida. El yo y la próxima división que veremos que es el "súper yo" como se encuentran en contacto con la realidad, saben que si no pasamos antes por la caja registradora para pagar no se puede agarrar y abrir un paquete para comer, porque no esta permitido. Tal es así que el yo le envía continuamente información al ello. "tratando de hacerle entender la realidad". El yo domina la descarga de los impulsos que envía el ello.

Súper yo es la parte ética y moral que ha sido creada en el hombre. Esta parte ética y moral se fue formando por enseñanzas de nuestros padres o cuidadores y por las creencias religiosas que nos frenan; el nombre, como lo dice, es algo mas que el yo, es un yo moral o religioso. Volviendo al ejemplo sencillo del almacén: una persona que no tenga desarrollado el súper yo como sabe que no esta permitido comer sin antes pagar, se escondería en donde pueda para saciar su necesidad, ahora bien esa persona con un poco más de ética sabe que podría comer inmediatamente y sin pagar, pero no lo hará porque sabe que esta mal, es incorrecto.

Represión: es como una barrera entre el ello y el yo; para que no todos los impulsos del ello afloren al yo. “La represión es un proceso psicológico que trata de la renuncia del placer, de forma consciente. También existe una represión inconsciente, que es un mecanismo de defensa del yo en el cual el individuo se niega a reconocer una realidad determinada. La represión es fundamental para conocer las patologías, la manera en que se desconecta el individuo de la funcionalidad.” (Fuente: Wikipedia)

miércoles, 14 de mayo de 2008

Forma y Contenido






Distinguir entre forma y contenido está entre los ejercicios favoritos de muchos analistas. Se trata de un procedimiento sumamente útil. Hasta el lenguaje habitual recoge esta distinción cuando, por ejemplo, decimos que no importa tanto qué se dijo sino cómo. Esto me recuerda una pequeña historia: en una construcción sospechaban que un maestro se estaba robando materiales y herramientas. Alertaron al portero para que lo observara y eventualmente revisara cada vez que se retiraba con una carretilla. La vigilancia no tuvo éxito y no se pudo probar que el obrero estuviera robando. Lo que nadie advirtió es que se robaba las carretillas. Como todos estaban preocupados por las cosas que iban adentro, no se fijaron en la carretilla. El maestro supuso que no advertirían su proceder. Éste es un caso en que la atención al contenido no deja ver la forma y -peor- no permite descubrir los hechos.
El tema de forma y contenido se presta para entender, también, lo que molestaba a Sócrates en el proceder de los sofistas, sus adversarios en la Grecia del siglo V aC. Él estaba convencido de que la verdad o la falsedad de una afirmación radicaba en su contenido, no en la forma de presentarla. Los sofistas habían descubierto el fenómeno de la persuasión y sabían que una audiencia podía ser impresionada mediante elementos retóricos, con las entonaciones, las referencias a autoridades veneradas o estimulando las emociones de quienes escuchaban. Puesta la atención en aspectos formales, la audiencia se dispondría de modo positivo respecto del contenido. A Sócrates, esto le parecía vergonzoso, un engaño inaceptable, una violación del estatuto de la indagación intelectual. Si la verdad importaba, debía importar por sí misma y no por cómo se presentaba o los eventuales adornos y ropajes con que pudiera cubrírsela. Y aún menos podía ocurrir que dependiera de los estados de ánimo de una audiencia o las variables sicológicas en juego. Podemos entender a Sócrates: su propósito no era construir un escenario ad hoc para hacer que algo apareciera diferente de lo que en efecto era. Para él, la verdad no era cosa de prestidigitación o magia. Siendo algo tan trascendental, no podía ser objeto de manipulación ni de relativización. Ciertamente, era mucho pedir. Aunque quisiéramos lo contrario, los obstáculos en el camino de establecer alguna verdad son muchos e inesperados, como saben quienes desesperan de la justicia.
Diferenciando entre forma y contenido podemos adentrarnos también en el sinuoso y sorprendente pensamiento del canadiense Marshall McLuhan, uno de los tipos geniales del siglo XX. Él quería entender la presencia y el rol de los medios de comunicación en las sociedades humanas y no se sentía a gusto con las ideas imperantes en los ’60, cuando aparece en la escena intelectual. El tipo de abordaje imperante era el análisis de contenido. El argumento era que si usted quiere comprender los efectos de los medios, debe analizar los contenidos que transmiten, sus programaciones, sus mensajes. Ahí estaban de acuerdo izquierdas y derechas. Hasta los supercríticos como Marcuse, Adorno o Schiller, todos se dedican al análisis de contenido. Estaban preocupados de qué, y no tenían mucho interés en cómo; en el contenido del vaso y no en el vaso, en el agua que iba por el canal y no en el canal. No es azar que hasta hoy hablemos de canales: Canal 7, Canal 13 o el Canal del fútbol.
Ese estilo de pensar los medios de comunicación le parecía a McLuhan un camino sin salida. Sostuvo, por el contrario, que el medio es el mensaje, no el contenido. Cada medio modifica la forma en que nos comunicamos, y genera nuevos patrones de interacción. Si usted pregunta ¿cuál es el mensaje de la televisión?, él responde que no son sus contenidos transmitidos sino la instantaneidad y la simultaneidad. Ningún otro permite a tantas personas ver y oír lo mismo en el mismo instante sin importar dónde estén. Si McLuhan estuviera vivo y le consultáramos por el teléfono móvil -el celular- diría que lo relevante es que podemos hablar con quien queramos, a la hora que sea, sin importar dónde estemos o la distancia a la que esté el interlocutor. Si el contenido de la conversación son negocios, saludos, sexo, medicina, o familia, todo eso da lo mismo.¿Quiere decir que el contenido no importa? Nunca tanto que nos impida ver que también está la forma. Pero cuando ésta oculta el fondo, más vale ponerse en guardia. Lo más juicioso es combinar: mirar forma, mirar contenido.



Texto perteneciente al Profesor Edison Otero Bello, Licenciado en filosofía Universidad de Chile, especializado en las áreas de epistemología y teoría de la comunicación, un gran Maestro.

Manejo de Incertidumbre y Gestión del Rumor en las Organizaciones





Un rumor es una afirmación general que se comparte persona a persona y que contiene información no verificable sobre una situación que afecta a un gran porcentaje de personas. El rumor parte de la incertidumbre, por ello no necesariamente un rumor es falso. De hecho se considera que el 75% de la información de un rumor tiende a ser verdadera. La tensión de la incertidumbre escapa cuando las personas aprovechan los espacios informales para generar el rumor. Es algo así como pretender interpretar la realidad que las rodea dándole nuevos sentidos o pretendiendo armar el rompecabezas con información nueva, sin importar si esta es real o supuesta.
En su libro Psicología del Rumor, Allsport y Postman afirman que el rumor “es una proposición relacionada con los acontecimientos cotidianos, transmitida de persona a persona con el objeto de que todos crean en él, sin que existan datos concretos que permitan verificar su exactitud”. Para estos mismos autores el mayor peligro del rumor no radica tanto en su posible falsedad inicial, sino en el inevitable proceso de deformación de su contenido a medida que este circula. Por su parte, en 1944 en un artículo titulado A Psychology of Rumor, Knapp definía el rumor como “una declaración formulada para ser creída como cierta, relacionada con la actualidad y difundida sin verificación oficial”.